Las enfermedades cardiovasculares se deben a trastornos del corazón y los vasos sanguíneos, entre ellos las cardiopatías coronarias (ataques cardiacos), las enfermedades cerebrovasculares (apoplejía), el aumento de la tensión arterial (hipertensión), las vasculopatías periféricas, las cardiopatías reumáticas, las cardiopatías congénitas y la insuficiencia cardiaca.
Las principales causas de enfermedad vascular son el consumo de tabaco, la falta de actividad física y una alimentación poco saludable
Las principales causas de enfermedad vascular son el consumo de tabaco, la falta de actividad física y una alimentación poco saludable
EFECTOS DEL TABACO EN
ECV
Los efectos en la salud
cardiovascular aparecen enseguida de empezar a fumar y son también los primeros
que se revierten al dejar de fumar. Se estima que, por cada 10 cigarrillos que se
fuman por día, el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca aumenta un 18% en
hombres y un 31% en mujeres. Los efectos del
consumo de tabaco en el sistema cardiovascular incluye
Hay dos factores por los que el tabaco puede
producir una isquemia coronaria:
·
Nicotina. Desencadena la liberación de las
catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) que producen daño en la pared
interna de las arterias (endotelio), aumenta el tono coronario con espasmo,
produce alteraciones de la coagulación, incrementa los niveles de LDL (colesterol malo) y reduce los de HDL(colesterol bueno). La concentración de nicotina en
sangre depende más del grado de inhalación que del contenido de nicotina del
propio cigarro.
·
Monóxido de carbono. Disminuye el
aporte de oxígeno al miocardio y aumenta el colesterol y la agregabilidad plaquetaria
(su capacidad de unirse y formar coágulos).
¿POR
QUÉ DEJAR DE FUMAR?
Mejora la respiración y te cansas menos.
Disminuye la predisposición a toser y contraer
infecciones.
La piel y el rostro se recuperan del envejecimiento
prematuro.
Recupera el sentido de gusto y olfato.
El deterioro de la función pulmonar se ralentiza.
Reduce la tasa de reinfarto y muerte súbita en un 20-50
por ciento.
Tres años después de haber dejado el tabaco, el riesgo de
infarto de miocardio o accidente cerebrovascular del ex fumador es el mismo que
de quien no haya fumado nunca.